En mi análisis sobre Microsoft Corporation ($MSFT), que podéis consultar aquí, argumenté con bastante detalle por qué consideraba que el mercado estaba cometiendo un error de interpretación bastante claro. La corrección cercana al 25% desde los máximos de julio de 2025, que llevó a Microsoft desde los ~$555 hasta tocar la zona de ~$356 a finales de marzo, no reflejaba en mi opinión ningún deterioro fundamental real. Reflejaba miedo. El mercado había decidido tratar el incremento de CAPEX comprometido para 2026 como un problema de destrucción de rentabilidad, cuando en realidad se trataba de una inversión defensiva para sostener el liderazgo en infraestructura y capacidad computacional. Lo interpreté desde un enfoque distinto al del consenso, y esa fue la base sobre la que construí la posición.
La estructura que monté tenía dos capas deliberadamente diferenciadas. Por un lado, posición directa en Microsoft, que captura el movimiento lineal de la tesis. Por otro lado, estructuré exposición convexa mediante calls sobre el ETF apalancado Direxion Daily MSFT Bull 2X Shares (MSFU), strike $30 y vencimiento octubre de 2026, que constituye el foco principal de este artículo. La primera capa monetiza la recuperación gradual; la segunda introduce convexidad no lineal precisamente en el escenario donde la tesis alcista se desarrolla con más velocidad de la que el mercado descuenta. La pérdida máxima de esa segunda capa estaba definida y limitada a la prima desde el primer día.
Timing de Ejecución: Captura de la Irracionalidad Post-Earnings
Conviene precisar el timing, porque es justo donde está la lógica de la operación. Los resultados del Q3 FY2026 se publicaron el 29 de abril, de modo que cuando abrí la posición el 4 de mayo los números ya estaban sobre la mesa. No entré especulando sobre qué dirían los earnings. Entré comprando la reacción del mercado a unos resultados que ya esperaba, y esa reacción me parecía, sencillamente, irracional. Azure había acelerado hasta el 40% en divisa constante frente al 31% del año anterior, el margen operativo había superado el propio guidance de la empresa, el negocio de IA marcaba un run rate anualizado de ~$37.000 M creciendo un 123% interanual, y el CAPEX del trimestre había quedado incluso por debajo de las estimaciones del consenso. Eran, objetivamente, unos resultados sólidos.
Y sin embargo, el mercado siguió vendiendo la acción, anclado al impacto psicológico del guidance de ~$190.000 M de CAPEX comprometido para el ejercicio. Ahí es donde aparecía la ineficiencia, y donde decidí actuar. El mercado estaba descontando el gasto, pero todavía no otorgaba ningún crédito al retorno que ese mismo gasto ya estaba empezando a generar. No es la primera vez que ocurre algo así. Las fases iniciales de construcción de infraestructura suelen comprimir múltiplos temporalmente antes de convertirse en motores de expansión estructural de beneficios, y yo entendía que Microsoft estaba precisamente en ese punto, probablemente en el máximo pesimismo relativo de corto plazo posterior al capex-shock.
Había además razones de carácter más táctico que reforzaban la entrada. El rebote desde la zona de ~$356 ya se había producido sobre un nivel donde coincidían soporte de largo plazo, compresión de valoración y reentrada progresiva de flujo institucional, de modo que el suelo técnico-fundamental estaba razonablemente formado. Y a esto se sumaba un factor importante en el precio de las propias opciones, con el earnings ya publicado, la volatilidad implícita había descontado el evento y se había comprimido, que es justo lo que un comprador de calls quiere ver. Comprar opciones con la volatilidad inflada antes de un resultado es pagar la prima cara; comprarlas una vez resuelto el evento, con la IV ya relajada y MSFU todavía deprimido, abarataba la convexidad respecto al recorrido potencial. Y lo más importante, los catalizadores realmente relevantes quedaban íntegramente por delante, no detrás. El Q4 FY2026 previsto para julio, la monetización progresiva de Copilot enterprise y una eventual IPO de OpenAI eran eventos que el precio aún no recogía y que encajaban dentro de la ventana temporal de las opciones.
Dinámica de Apalancamiento: Expansión Agresiva de Delta a través de MSFU
La decisión de expresar la convexidad a través de MSFU y no mediante opciones directas sobre MSFT tampoco fue casual. MSFU replica aproximadamente el 200% del movimiento diario de Microsoft, lo que significa que, en condiciones de tendencia positiva sostenida, el delta de la call se expande mucho más rápido. Una opción que arranca con un delta aproximado de 0,30-0,35 puede transformarse en 0,50, 0,65 o incluso 0,80 en cuestión de semanas si el subyacente real entra en una fase de repricing más agresiva. Y cuando eso ocurre, la posición empieza a comportarse de forma muy parecida a tener exposición directa sobre el ETF, pero habiendo inmovilizado únicamente la prima pagada.
Es importante entender que este tipo de productos no están diseñados para mantenerse indefinidamente. El coste real del apalancamiento no está solo en la comisión del ETF, sino en el decay derivado del rebalanceo y del compounding diario, que en escenarios laterales o de alta volatilidad erosiona valor incluso aunque Microsoft permanezca estable. Por eso encajan tan bien con una tesis como ésta, que no depende de esperar años a una expansión lenta de múltiplos, sino de capturar una repricing acelerada ligada a catalizadores relativamente cercanos. En ese contexto, la convexidad de MSFU deja de ser un riesgo innecesario y se convierte en una herramienta eficiente de captura asimétrica. Es exactamente la misma lógica que ya apliqué en su momento con las calls sobre SPXL y SPXS, que podéis el análisis aquí.
Sincronización de Catalizadores: La Transición hacia el ‘Repricing’
La tesis no se ha sostenido en el vacío. Durante las últimas semanas se han ido apilando una serie de catalizadores muy concretos que han terminado validando, uno tras otro, la lectura que hacía el 12 de mayo, y que explican por qué Microsoft ha recuperado terreno con la velocidad que lo ha hecho.
El primero, y probablemente el más visible, fue Bill Ackman. A mediados de mayo, Pershing Square reveló una posición de ~$2.100 millones en Microsoft, construida de forma progresiva desde febrero aprovechando precisamente la corrección. La argumentación de Ackman fue directa, consideraba la valoración de MSFT en ese momento, en torno a 21 veces beneficios forward y en línea con el mercado general, como una anomalía histórica para una empresa que controla dos de los franchises más valiosos del software enterprise, Azure y M365. Es exactamente la misma lectura que yo defendía, y cuando alguien con su visibilidad institucional la articula públicamente y con posición detrás, el mercado tiende a escuchar.
El segundo llegó desde el análisis institucional. El 27 de mayo, Morgan Stanley publicó un modelo bastante elegante, el llamado revenue-per-megawatt framework, construido por el analista Keith Weiss. La idea consiste en dividir el conjunto de ingresos cloud de Microsoft entre la capacidad instalada en datacenters, medida en megavatios, para obtener una métrica de productividad que se pueda seguir en el tiempo. Lo relevante es lo que implica el ciclo de expansión comprometido, que llevaría a Microsoft de unos 5 gigavatios en 2024 a cerca de 20 gigavatios en 2028. Si esa infraestructura se monetiza incluso de forma conservadora, los modelos bottom-up del consenso podrían estar subestimando el revenue implícito de Azure AI para los próximos ejercicios en un rango del 59% al 91% según los supuestos de margen. Morgan Stanley mantiene un precio objetivo de $650, que todavía implica un recorrido considerable, y el consenso amplio converge en un objetivo medio cercano a los $557, también por encima de donde cotizaba la acción en el momento del cierre.
El tercer catalizador fue, curiosamente, Snowflake. A finales de mayo publicó unos resultados que el mercado interpretó como una señal sectorial relevante, la temida ‘SaaSpocalypse’, es decir, el miedo a que la IA dejase obsoleto al software enterprise de suscripción, estaba siendo ampliamente exagerada. Las plataformas situadas en el centro de los flujos de trabajo de IA no solo no estaban siendo sustituidas, sino que aceleraban. Para Microsoft, que probablemente es el ecosistema enterprise más integrado en cloud e IA del mercado, esa señal tenía lectura directa, y la acción reaccionó al alza.
Y el cuarto, que coincide prácticamente con el cierre de la operación, es Microsoft Build 2026. La conferencia de desarrolladores arranca en San Francisco con el keynote de Satya Nadella, y los anuncios refuerzan hacia dónde se dirige la empresa, Agent Mode para Copilot en Microsoft 365 con capacidades multi-agente persistentes, GitHub Copilot evolucionando hacia un agente de codificación autónomo, Azure AI Foundry consolidándose como panel de control enterprise para orquestar agentes, y Copilot Runtime para Windows, que permite inferencia local de IA en cualquier aplicación sin necesidad de pasar por la nube. La propia elección de San Francisco como sede, frente al Seattle habitual, es en sí misma una declaración de intenciones. El mensaje de fondo es que el siguiente ciclo de plataforma ya no son Windows ni Office, sino los agentes de IA, y que Microsoft quiere ser la infraestructura sobre la que ese ciclo se ejecute.
Lo que todos estos catalizadores confirman, y que ya argumentaba en mayo, es que el CAPEX masivo comprometido para 2026 nunca fue una señal de alarma, sino una señal de posicionamiento. La demanda que Microsoft está atendiendo ya existía, ya se estaba monetizando y va a seguir creciendo. El mercado simplemente tardó unas semanas en procesarlo. La posición, en cambio, ya lo tenía descontado desde el 4 de mayo.

Ejecución de Cierre Parcial: Cristalización de Beneficios en Escenario de Tendencia
El 1 de junio de 2026, con MSFU ya claramente en tendencia y el movimiento de Microsoft confirmando la dirección estructural planteada en la tesis, ejecuté el cierre de la mitad de la posición, a un precio de $7.9, frente a la entrada de $3.7 del 4 de mayo. Solo esa mitad se cerró con una rentabilidad cercana al +113,51% sobre la prima invertida, en un periodo de unos 28 días. La salida la ejecuté prácticamente en máximos del movimiento, justo antes de que MSFU iniciara una corrección brusca en las sesiones posteriores. La otra mitad de la posición la mantengo abierta.
Y esto no es casualidad, sino parte deliberada de cómo llevo a cabo este tipo de estructuras. Al realizar la mitad de los contratos he recuperado con holgura la totalidad de la prima invertida en la posición completa, de modo que los contratos que mantengo abiertos quedan, en términos de riesgo, esencialmente financiados. El capital inicial ya está de vuelta y asegurado; lo que sigue corriendo es beneficio. Eso me permite mantener exposición convexa al tramo alcista que aún pueda quedar por delante, ligado al Q4 FY2026 de julio y al resto de catalizadores, pero sin arriesgar ya un solo euro del coste original. Es la forma más limpia que conozco de combinar la realización de beneficios con el mantenimiento de la opcionalidad.

No cerré la primera mitad porque la tesis hubiese desaparecido, sino porque esa parte de la posición ya había cumplido su función, y hay una diferencia importante entre ambas cosas. La metodología que aplico no consiste en mantener las opciones hasta vencimiento esperando el escenario óptimo, sino en reconocer cuándo la convexidad ya ha generado el retorno para el que fue diseñada, y actuar antes de que el theta decay empiece a erosionar lo que el movimiento direccional ya ha construido. Una entrada a $3.7 y un cierre a $7.9 en apenas cuatro semanas implica que el mercado ya ha reflejado, al menos parcialmente, la repricing que anticipaba el análisis. El delta de las calls, que partía de niveles cercanos a 0,35, se había expandido de forma considerable, y a partir de ese punto la relación entre convexidad residual y riesgo de reversión empieza a cambiar. Realizar la mitad en ese umbral, y dejar correr el resto con la prima ya recuperada, es precisamente lo que equilibra ambas cosas.
La tesis sobre Microsoft, conviene subrayarlo, sigue intacta. La aceleración de Azure, la monetización progresiva de Copilot enterprise y el ciclo de CAPEX que el mercado todavía interpreta con cierto escepticismo continúan siendo los mismos argumentos que documenté el 12 de mayo, y el Q4 FY2026 de julio seguirá actuando como catalizador relevante. Lo que se ha realizado es únicamente la mitad de la capa de opciones; la otra mitad permanece viva, capturando recorrido sin coste de riesgo añadido, y el resto de la exposición sobre Microsoft, por la vía del equity directo, sigue igualmente activa. Os muestro el rendimiento a continuación.