Acuerdense de estas palabras, en el mundo de la inversión, la capacidad de análisis es fundamental, pero la gestión del riesgo es lo que verdaderamente determina la supervivencia.
Hace unos meses, publiqué un análisis del mercado donde exponía mi visión en ese momento, sobre la euforia de la IA y el exceso de apalancamiento del mercado, puedes volver a leerlo aquí. Mi tesis era clara, fundamentada y en su profundidad, bajista, aún así, todo aquel que entiende de este mundo, sabe perfectamente que el mercado tiene esa costumbre de desafiar a los modelos más sofisticados y permanecer irracional más tiempo del que uno puede permanecer solvente, y eso a menos que se cubra adecuadamente (o no).
En este análisis quiero repasar la tesis macroeconómica que ya mencioné en el párrafo anterior, donde no se materializó como esperaba, por qué el mercado resistió, y aunque a día de hoy, sigue dando tumbos y se intensificó la situación, el panorama parece haber cambiado, y algo más importante, cómo he permanecido en beneficios, sin exponerme plenamente.
Una de las estrategias que ya traté anteriormente fue la cobertura táctica mediante ETFs apalancados, como Direxion Daily Technology Bull 3X Shares ($TECL). Esta estrategia me permitió generar beneficios en un escenario que iba en contra de la visión macro principal (mi visión). Mientras el mercado no caía en la magnitud que esperaba, algo que finalmente no se produjo, pude capturar rentabilidad manteniendo una gestión del riesgo controlada y evitando una exposición total.
TESIS BASE: “EL EQUILIBRIO ROTO”
En octubre de 2025 publiqué el artículo “El equilibrio roto: cómo la euforia por la IA y el apalancamiento han llevado al mercado al límite”. No voy a tratarlo en profundidad aquí, ya que puedes leerlo y construir una opinión propia sobre él. De todas formas, voy a tratar su síntesis, porque en ese análisis identifiqué varios patrones críticos que explican el comportamiento del mercado en ese momento:

EL APALANCAMIENTO SISTÉMICO Y LOS CTAS
Mi preocupación principal no residía en el inversor discrecional, sino en los flujos programáticos ciegos al precio. Los modelos de los analistas cuantitativos señalaban que los CTAs (Commodity Trading Advisors) y los fondos de Control de Volatilidad (Vol Control Funds) estaban posicionados con una exposición a renta variable cercana a máximos históricos.
Identifiqué una asimetría, que ciertamente me inspiraba peligro. Estos fondos operan bajo reglas estrictas de trend-following y target volatility. Si el S&P 500 hubiera roto con convicción la media móvil de 50 días (DMA50) o niveles de soporte clave (como los 5.700 en aquel momento), los algoritmos habrían activado órdenes de venta automáticas («sell stops») estimadas en un rango de $30.000-50.000 M en una semana. Este flujo mecánico de venta forzada tenía el potencial de crear un bucle de retroalimentación negativa, donde la venta genera volatilidad, y la volatilidad obliga a los fondos de paridad de riesgo a desapalancarse aún más, independientemente de los fundamentales.
GAMMA NEGATIVA
La estructura del mercado de opciones mostraba una fragilidad técnica clara. Los creadores de mercado habían entrado en territorio de Gamma Negativa.
En esta situación, en un régimen de Gamma Positiva, los creadores de mercado actúan como amortiguadores de volatilidad, compran cuando el mercado cae y venden cuando sube para mantener su delta neutral. Sin embargo, al cruzar el «Flip Line» (o nivel de Gamma Cero) hacia abajo, la dinámica se invierte y se vuelve contraria, los creadores de mercado se ven obligados a vender posiciones a medida que el mercado cae para cubrir la delta creciente de las puts que han vendido, con el objetivo de cubrir sus posiciones para no estar expuesto a la direccionalidad del mercado. Esto crea un vacío de liquidez en el bid y actúa como un acelerante de las caídas. Calculé que, por cada 1% de caída adicional, los creadores de mercado tendrían que descargar miles de millones en notional delta, amplificando cualquier corrección inicial iniciada por los fundamentales.

CATALIZADOR POLÍTICO: LA RETÓRICA ARANCELARIA Y EL USD
Más allá de la estructura técnica, el entorno macro se vio amenazado por un catalizador político relevante, la amenaza explícita de Trump de imponer aranceles del 100% a naciones que buscaban “desdolarizarse” (bloque BRICS).
Desde la perspectiva de asset allocation, esto introducía un riesgo claro e inmediato de estanflación. Aranceles de ese calibre no actúan únicamente como un impuesto al consumo, sino como un shock de oferta, con capacidad para fortalecer el DXY (índice del dólar), drenar liquidez global en dólares y presionar tanto a los mercados emergentes como a las multinacionales del S&P 500 con alta exposición a ingresos internacionales.
El mercado comenzó a descontar un escenario de “guerra comercial 2.0” sensiblemente más agresivo que el vivido en 2018, lo que justificaba una ampliación significativa de la prima de riesgo en renta variable y una rotación defensiva que, en su fase inicial, parecía anticipar el arranque de una corrección de mayor calado.
¿POR QUÉ FALLÓ EL MODELO DE TRANSICIÓN?
Mi análisis apuntaba a una inminente “transición de régimen”. El paso desde un entorno de baja volatilidad y correlaciones moderadas hacia uno de volatilidad expansiva y correlación cercana a uno, en el que los activos tienden a caer de igual forma. Aún así, la evolución del mercado, ciertamente invalidó esa señal. El error no residió en los datos de entrada, sino en la ponderación de las fuerzas en sentido contrario. Simplemente subestimé la magnitud de tres pilares estructurales que actuaron como un auténtico dique de contención:
LA RESILIENCIA DEL «CORPORATE BID» Y LA SUPRESIÓN DE VOLATILIDAD
Mientras esperé que se efectuara mi análisis, ignoré que el mayor comprador marginal del mercado no es sensible al precio, lo que son, las propias corporaciones.
El fin del periodo de blackout de resultados coincidió con niveles técnicos clave, reactivando las mesas de recompra de acciones del S&P 500. Este flujo, estimado principalmente en torno a $5-6 M diarios, actuó como un auténtico suelo estructural bajo el mercado.
Además de eso, el complejo de short volatility, fondos que venden volatilidad de forma sistemática para generar yield, simplemente no capituló. Al contrario de eso, aprovechó los repuntes del VIX para vender opciones de manera agresiva, comprimiendo la volatilidad implícita y forzando al mercado a un régimen de calma artificial.

LA IA COMO FACTOR DE DESACOPLE MACRO (THE SECULAR SHIELD)
Mi análisis macroeconómico era bajista para la economía general (ciclo), pero el mercado decidió que la Inteligencia Artificial no es un trade cíclico, sino secular.
Hubo una bifurcación de flujos, donde el dinero salió de sectores sensibles a los tipos o al crecimiento económico tradicional, pero no fue a liquidez, sino que rotó violentamente hacia tecnología y semiconductores.
La narrativa es que el CAPEX en IA es existencial para las Big Tech y continuará independientemente de si hay recesión o no. Esta convicción creó una demanda inelástica en los componentes de mayor peso del índice, enmascarando la debilidad de la «media del mercado» (breadth).
REBOTE TÉCNICO DE LOS 6.550 Y EL RETORNO DE LA GAMMA POSITIVA
El nivel de los 6.550 puntos no fue únicamente un soporte psicológico, literalmente fue la trinchera en la que se decidió la guerra de los flujos. Al mantenerse ese nivel, se evitó la cascada de liquidaciones por parte de los CTAs que el mercado temía.
Aún así, lo más importante ocurrió en el mercado de derivados. A medida que el precio rebotaba desde ese suelo, los flujos asociados a Vanna y Charm, el efecto combinado del decaimiento temporal y los cambios en la volatilidad implícita, forzaron a los creadores de mercado a recomprar coberturas cortas. Esto desencadenó un círculo, donde la recuperación de los precios devolvió progresivamente a los creadores de mercado a un régimen de Gamma Positiva.
En lugar de amplificar los movimientos bajistas, retomaron su papel de estabilizadores del mercado, vendiendo las subidas y comprando las caídas. El resultado fue una compresión del rango diario y una destrucción sistemática de la volatilidad, justo el ingrediente de que la tesis bajista necesitaba para desarrollarse.
LA ESTRATEGIA: COBERTURA DE «COLA DERECHA» (RIGHT TAIL HEDGING)
“Tener razón” es secundario frente a “ganar dinero”. Incluso con una convicción bajista, una gestión del riesgo exige contemplar escenarios alternativos.
Si el mercado no corregía, implicaba que la narrativa de la IA seguía plenamente operativa y que el liderazgo continuaría concentrándose en tecnología. Mantener una cartera excesivamente defensiva o neta corta en ese contexto habría sido ineficiente desde el punto de vista del capital.
Para preservar asimetría y flexibilidad táctica, implementé una cobertura con convexidad positiva mediante un ETF apalancado 3x sobre el sector tecnológico ($TECL), que permitía participar en un escenario adverso a la tesis principal sin comprometer la estructura global de la cartera. Su apalancamiento por naturaleza hacía que el coste de exposición fuera mucho menor, así optimizo la eficiencia del capital, con ello la pérdida máxima.
La estrategia en sí no es nueva, la he utilizado en otros momentos y forma parte recurrente de mi marco operativo. Puedes ver su funcionamiento detallado en el artículo: “Cobertura con Opciones sobre ETFs Indexados y Apalancados contra Estrategia de Posicionamiento Corto en Futuros”, donde explico la lógica, los objetivos y su aplicación práctica.
El Porqué de TECL: La eficiencia del capital
La elección principal de un instrumento apalancado 3x no fue meramente especulativa, sino estrictamente matemática.
Mientras esperaba una corrección que no terminaba de materializarse, el principal riesgo era el coste de oportunidad de permanecer fuera del mercado. Mantener una exposición excesivamente defensiva implicaba renunciar a una parte relevante de la rentabilidad potencial si el mercado continuaba subiendo. Por eso, necesitaba un instrumento que, en un escenario alcista, generase una respuesta convexa y significativa con un uso reducido de capital.
El uso de una posición apalancada 3x me permitió destinar un porcentaje limitado del NAV a esta cobertura, donde existían dos escenarios claros:
- Escenario 1: Corrección de Mercado.
En este caso, las pérdidas en $TECL quedaban acotadas y, simultáneamente, se generaban mejores puntos de entrada para las posiciones estructurales de la cartera. - Escenario 2: Continuidad Alcista.
Si el mercado seguía subiendo, $TECL amplificaba el movimiento, permitiéndome capturar rendimientos significativamente superiores mientras el resto de la cartera también se revalorizaba.
Esta asimetría permitió cubrir el riesgo de coste de oportunidad y de desviación direccional con una eficiencia de capital superior a la compra directa de opciones call, evitando además el impacto negativo del theta decay en un entorno de mercado lateral.

El resultado: Beneficio en la contradicción
El mercado no rompió. La tecnología volvió a liderar los flujos. Mientras una parte del posicionamiento bajista del mercado se vio forzada a reducir exposición, la posición en $TECL dejó de ser una cobertura para convertirse en un generador neto de alpha.
La exposición apalancada en la que estaba, me permitió capturar la intensidad del rebote con un multiplicador de tres, generando un flujo positivo que no solo compensó el coste de oportunidad, sino que añadió rentabilidad incremental a mi cartera. La clave no fue anticipar correctamente cada movimiento del mercado, sino construir una estructura de portfolio capaz de monetizar escenarios divergentes sin comprometer mi perfil global de riesgo.
